TECNOLOGÍAS DE PUNTA EN EL AULA

 

Esta es la escena: el alumno está en el aula y el profesor ya no recurre a la vieja práctica de dictar, ahora da instrucciones al estudiante y éste las sigue teniendo al frente una pizarra interactiva, un equipo de sensores, o bien, tiene en sus manos una tablet.

Usted quizás imagina que esta nueva técnica para enseñar sólo se aplica en países desarrollados. Sin embargo, no es así, porque en Chile son varios los establecimientos educacionales que han incorporado herramientas de innovación para evitar que el alumno se aburra, conseguir que preste atención y generar las condiciones para que el proceso de enseñanza/aprendizaje sea una experiencia entretenida y donde el alumno es el factor clave.


Diario Financiero accedió en forma exclusiva al Congreso Latinoamericano de Partners Educativos, organizado por Arquimed y Efecto Educativo, un evento que reunió a representantes de compañías que desarrollan material tecnológico didáctico en Estados Unidos, México, Brasil, Colombia, Argentina, Honduras, Perú, Costa Rica y Panamá.

Sebastián Miranda, director de Servicios Educativos de Arquimed, sostiene que “el campo de la didáctica y de la tecnología tiene que responder a las necesidades en educación que han ido cambiando, como es la cobertura, otorgar mejores condiciones y calidad, la que no sólo tiene que ver con equipar, sino con lograr resultados de aprendizaje a través de la implementación de la tecnología”.

¿Y cómo la incorporación de nuevas tecnologías puede, en la práctica, adicionar resultados favorables en el aprendizaje? Los expertos que asistieron al Congreso coinciden tal como plantea Alberto Mora, director académico de Efecto Educativo, en que “las nuevas tecnologías en sí mismas no generan mejores aprendizajes. Si digo que un colegio va a mejorar los niveles de aprendizaje de los niños por incorporar tablet, pizarras interactivas o sistemas informáticos, no es cierto. Es un objeto que para provocar mejoras en el aprendizaje tiene que estar vinculado a metodologías”.

Según Mora, “las nuevas tecnologías tienen una gran capacidad de aportar a los procesos educativos, pero siempre en la medida que estén vinculadas a contenidos concretos. A través de ellas, es posible que los estudiantes exploren contenido. Y debe ser adecuada para el docente y el alumno, para que se transforme en un aliado”.

Raúl Medina, director general de Declara en México y Latinoamérica, plantea que “los alumnos y los maestros fuera de la escuela están utilizando cada vez más las innovaciones tecnológicas y tenemos que ver cómo las llevamos al interior del aula o a la relación maestro/alumno dentro y fuera de la clase”.

Agrega que “no se trata de introducir tecnología en el aula, sino de enseñar mejor aprovechando la tecnología y que ésta contemple el desarrollo del maestro y del alumno”.

Para Ricardo Castro, director ejecutivo de Hostec, si bien en su país Argentina, la incorporación de nuevas tecnologías en el aula es una realidad incipiente, “los docentes han comenzado poco a poco a sentir que la tecnología los ayuda a dar clases con más significado para los chicos y, además, se ahorra tiempo”.

Pero, no todo es tan fácil como se pudiera pensar a la hora de introducir innovaciones en las aulas. Y la principal dificultad no pasa por los alumnos, quienes cada vez se sienten más atraídos por el uso de computadores, tablets o celulares. Son los docentes quienes, a veces, están reticentes a trabajar con alguna herramienta tecnológica.

Así lo advierte Georgia Kalkanis, de la empresa Innovaciones Educativas de Estados Unidos, quien plantea que “el desafío es el mismo en todo el mundo y apunta no sólo a adoptar tecnología, sino a capacitar en forma permanente a los docentes, hacerlos más partícipes del proceso, que se sientan actores importantes y que no están solos en este camino”, sostiene. 



Tecnologías de última generación

Entre las herramientas tecnológicas que se están introduciendo en las salas de clases chilenas y extranjeras se cuentan soluciones de punta y prácticamente las mismas en Chile que en el resto de los países. Lo que cambia, eso sí, son las estrategias desarrolladas por cada docente para impartir su asignatura.

En general, las soluciones educativo-tecnológicas están acompañadas de recursos digitales, material de laboratorio y manual digital de orientación para el docente.

Veamos las alternativas. Hay talleres digitales de aprendizaje, donde se arman grupos y a cada uno se le entrega una tablet, en la que deben reproducir secuencias, identificar la posición de objetos y de personas, utilizando relaciones de orientación espacial.


Otra solución tecnológica que termina con el traslado de los alumnos desde su sala de clases al laboratorio cada vez que tienen clase de ciencias, es el equipo Labdisc de recolección de datos, un dispositivo que puede medir hasta 60 variables -humedad, presión, respiración- y se conecta a un PC, tablet, pizarra interactiva o netbook.

También se ofrece un software que permite al docente crear y aplicar pruebas en línea y, en el caso de los estudiantes, recibir un reporte inmediato de su desempeño. Además, las calificaciones se obtienen en forma automática y el profesor accede a datos sistematizados para analizar los resultados, mientras los alumnos responden in situ la prueba.


Contra el Bullying
Hay soluciones educativo-tecnológicas que no necesariamente están orientadas sólo a ser una vía para enseñar una asignatura en particular, sino que están pensadas también para mejorar el clima escolar y evitar, por ejemplo, la práctica del bulling.

En este sentido, el programa “Desarrollando Afectos para un Clima Positivo”, de la empresa Alfombra Mágica, es un software que promueve un objetivo clave: mejorar la convivencia escolar y entregar herramientas para el desarrollo socio-afectivo de los estudiantes, potenciar el trabajo cooperativo y el manejo constructivo de los conflictos.

En la práctica, esta solución tecnológica busca que los estudiantes cooperen entre sí, que aprendan a compartir sus sentimientos, a hablar de sus experiencias y jueguen.

Jugando con las ciencias
Arquimed introdujo en más de sesenta colegios del país, la herramienta tecnológica conocida como aprendizaje interactivo de las ciencias.

Utiliza varios soportes como la pizarra interactiva Promethean con sistema de respuesta inalámbrico, sistemas de recolección y análisis de datos (ITP-C) con sensores externos y la biblioteca de actividades digitales para ITP-C y pizarra interactiva con más de 300 clases digitales.

Sirve, por ejemplo, para enseñar comprensión de la naturaleza, física, química y biología.

Uno de sus objetivos es que los alumnos tengan instancias de reflexión, elaboren explicaciones rápidamente y, en general, desarrollen las habilidades del pensamiento,lo que no ocurre en las clases expositivas donde el profesor habla y el alumno se limita a escuchar.

Tomado del Diario GESTIÓN